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LAS POBLACIONES INDÍGENAS EN LA REGIÓN ANDINA DE AMÉRICA LATINA Y SU RELACIÓN CON EL PERÚ

Ellas han jugado un papel importante en la política local de las últimas dos décadas, con algunos éxitos en el nivel nacional también.

En Ecuador y Bolivia, la gente autodefinida como indígena fue beneficiada de las reformas políticas y tuvo como objetivo la descentralización, promoción de la mayor autonomía para el gobierno local y municipal, y participación política ampliada. La confederación de nacionalidades indígenas de Ecuador (CONAIE), un grupo protector político fundado en 1986, se hizo un actor más prominente en la política nacional y local. Con el apoyo de CONAIE, el partido político indígena-basado Pachakutik fue establecido en 1996 y tuvo un éxito inmediatamente experimentando a nivel nacional, ganando casi el 10 por ciento de asientos del parlamento de Ecuador, solamente a los pocos meses después de lanzar del partido. En Bolivia, las organizaciones indígenas ganaron la prominencia política en el nivel local durante los años 90 aprovechándose de reformas nacionales en la participación política y la descentralización, abriendo la puerta en la subida eventual de Evo Morales y del movimiento hacia Socialismo (MAS) con el fuerte de votantes indígenas.

Aunque en el Perú la participación política de los indígenas nunca ha alcanzado el nivel de institucionalización de Ecuador y de Bolivia, los votantes indígenas en la actualidad no tienen un efecto gravitante mayor del que ya han obtenido sobre los resultados en la política nacional. En efecto, tal como se ha observado, los pocos parlamentarios de origen indígena, básicamente de las filas del derrotado candidato en las elecciones en Perú del 2006, Comandante Ollanta Humala Tasso, han estado mas asociados con escándalos relacionados al narcotráfico y a movimientos regionales promoviendo paros y tomas de carreteras. Alejandro Toledo si fue un candidato de origen indígena, ganando las elecciones con un apoyo popular para volver a la institucionalidad democrática después del gobierno de Alberto Fujimori, que sin embargo no lleno las expectativas del electorado, de ahí una decepción de los autollamados lideres indígenas.

Sin embargo, aun ello, podrían ganar influencia en los niveles locales y regionales. El éxito de lo que han llamado algunos observadores el “ethno populismo” es la atracción de votos indígenas sin desplazarse exclusivamente como una agenda nacional, en ese sentido, el potencial para la consolidación de los movimientos políticos indígenas a nivel nacional en los Andes es importante.

En el Perú, el voto indígena en Perú fue de forma determinante a Ollanta Humala en la elección presidencial pasada en el 2006 y tuvo una relación directa entre la concentración de población indígena del sur andino. Anticipando a las elecciones locales en 2010 y a las elecciones presidenciales y del congreso nacionales en 2011, las fuerzas políticas que afirman el voto indígena en Perú, parten de una organización indígena-basada que un Perú Plurinacional, se sostiene en una cumbre de partidos en Puno en mayo de 2009 para desarrollar una plataforma de partido. Perú Plurinacional se forma de una serie de pueblos y organizaciones indígenas, incluyendo la confederación nacional de comunidades peruanas (CONACAMI), como una identidad fuertemente anti-liberal. Miguel Palacín, de la Quechua, y Alberto Pizango, de la región del Amazonas. Otros movimientos políticos indígenas con aspiración nacional es Tierra y Libertad, también anti-liberal pero menos radical en retórica y políticas totales y por lo tanto con un mayor potencial para atraer votos en el nivel nacional que Perú Plurinacional.

Pero como apuntalando un movimiento indígena, las poblaciones indígenas de la región de las montañas del alto Amazonas del Perú han sido las más organizadas políticamente durante los pasados 10 años. La confrontación violenta entre la policía y los manifestantes indígenas en Bagua en junio de 2009 subrayaron una deteriorada relación pobre entre algunas comunidades indígenas y el gobierno de Presidente Alan García.

Sin embargo, como consecuencia de los incidentes de Bagua, el Gobierno formo un grupo consultivo civil con el coordinador de la gente indígena en la región del Amazonas para investigar qué ocurrió en Bagua y desarrolle las ofertas para una cooperación más eficaz del estado, no obstante, esta iniciativa, es poco probable que produzca resultados importantes para el gobierno.

La corriente de los medios proyectan un cuadro altamente inflamable de movimientos y de líderes indígenas, ya que las próximas elecciones regionales y locales convocadas pueden crear más conflictos entre el gobierno de Alan García y los indígenas. El APRA, uno de los partidos mas antiguos y de lejos el mejor organizado, actualmente en el gobierno, probablemente cree su propia organización indígena para competir con los grupos indígenas autónomos y así bajar una posible tensión que es probable ocurra por las más sensibles peticiones de las comunidades indígenas, como son lo relacionado con la explotación de los hidrocarburos, explotación minera, y proyectos hidroeléctricos que son promovidos fuertemente por el gobierno.

En el Perú, el incidente violento en Bagua demostró que los movimientos indígenas regionales están vivos en el Amazonas en comparación con los de los Andes que eran dominados por los integrantes de los grupos terroristas de Sendero Luminoso y el MRTA, ya casi extinguidos por la fuerte lucha que se libro contra ellos en las pasadas décadas y la posterior captura de sus principales lideres.

A modo de conclusión, podemos afirmar que el tamaño de la comunidad indígena en la región andina varía extensamente según las metodologías usadas para medirla. Cada vez más, las medidas se basan más en la propia auto identificación que en la lengua, la ropa, la ocupación, o el domicilio.

Sin importar la metodología, Bolivia tiene la comunidad indígena más grande como porcentaje de población nacional, seguida por Perú y después el Ecuador.

En las últimas dos décadas, la región ha experimentado un crecimiento importante en la participación política de la gente indígena en el nivel local, regional y nacional de la política.

La influencia de organizaciones políticas indígenas-basadas en el nivel nacional aparece haber alcanzado su cúspide alrededor de 2002 y ha disminuido desde entonces. Varias variables han contribuido a esta declinación. Un factor central implica la relación entre los grupos políticos indígenas en los tres países y la subida de regímenes populistas no-indígenas.

Esta tendencia incluyen los regímenes de presidentes actuales Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia, así como la candidatura fallida de Ollanta Humala , en el Perú en 2006. En los tres casos, los 3 populistas que tenían un verbo anti-neoliberalismo, una retórica de anti-Estados Unidos, con la finalidad de abordar a una agenda indígena tradicional y capturar un gran número de votos a expensas de los movimientos políticos indígenas.

La subida de “etno-populismo” en Ecuador y Bolivia ha dado lugar a una concentración creciente de energía política en las manos de las administraciones de Correa y de Morales, respectivamente, con sus movimientos políticos, Alianza País y el MAS, desarrollándose en partidos políticos que tienen movimientos políticos indígena-basados activamente.

Dado el bajo potencial entre las relaciones entre el gobierno de García y las comunidades indígenas de Perú, el voto indígena que no es determinante por si mismo, en la próxima elección presidencial 2011 irá probablemente a un candidato que no sea un miembro del partido aprista, pero que sin embargo al ser un voto militante, si puede gravitar en el sur del país, este podría ser captado por otro representante indígena y no se vea como un representante de la política de corriente limeña. Esto podría abrir la puerta para la aparición de otro populista anti-sistémico con el molde de Ollanta Humala para competir para la presidencia.

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